Tras volver anoche de Sevilla reventado y dormir como casi diez horas, hoy domingo, que no tengo realmente gran cosa que hacer, paso a relatarte las aventuras de este viaje. Te aviso que te vas a encontrar con cosas que no te esperas, pero que tengo que contar, y creo que tú me puedes ayudar, o al menos escucharme. Sí que te pediría que este mail no lo circularizaras a mi correo del *****, cuando lo leas entenderás que hay cosas que mejor que no lea el Señor *********.
Lo primero creo que es lo más relevante de todo, al menos desde mi perspectiva. La relación con Paloma es buena, muy buena, eso es innegable, es más, durante el viaje ella es la primera que ha dicho que tenemos que volver a Andalucía, o hacer algún viaje al extranjero, que nunca ha viajado fuera de España salvo Portugal; también quiere venir a Burgos. Han habido muchas risas, muchos momentos divertidos, ella misma confirma siempre que conmigo se los pasa de puta madre, otros más personales, pero también pasa algo que estoy teniendo ciertos problemas para procesar adecuadamente, y que aunque probablemente sea una puerilidad o una estupidez visto desde fuera de mí mismo, y para mitigar un fallo personal que me has advertido varias veces, paso a contártelo sin dejarme nada. Si quieres recabar la opinión de C**** sobre lo que te voy a contar, también será bienvenida.
Después del viaje a ****** (el lunes siguiente), Paloma subió a los estados temporales de wasap una foto acaramelada con un chico; este finde ha pasado mucho tiempo en el móvil wasapeando con un tal Grigori, con un corazón al lado del nombre de contacto; y desde esta mañana, su estado de wasap es un corazón y una "G". Dos más dos son cuatro. Esto es el primer punto. El segundo es que ella no me ha dicho nada sobre este tema. Vamos a dejar claro que siendo realistas, esta relación iba a ser una amistad, muy buena, como se ha visto con el paso del tiempo, en la que no se han producido, digamos, acercamientos o indicios de otra cosa; no obstante, eso no quita que durante mucho tiempo no tuviera cierta ilusión sobre este tema, el decir, "he conocido a alguien que me puede cuadrar". Las cosas son así. Que sepa que no, no significa que "ojalá sí". En fin.
Este tema deja varios puntos abiertos:
Por qué no me ha dicho nada. Está claro que es soberana de su vida y decide qué decir, cómo y a quién. Pero ella me considera, dicho más de una vez, su mejor amigo. No oculta su relación, pero tampoco me dice nada. Que tampoco es que esté obligada, evidentemente, pero el motivo se me escapa de las manos. Yo, por mi parte, no le he dicho nada en ningún momento, no me ha parecido un tema "natural" para sacar de conversación. Supongo que en algún momento lo dirá ella, o pondrá una foto de perfil de wasap evidente y allí ya le preguntaré algo.
Pese a estar viéndose con alguien, siguen en pie todos los planes sin cambios, y más que ella quiere hacer conmigo (y también con mi hermano, todo sea dicho de paso), los viajes que he dicho antes, alguna cosa más que comentaré posteriormente, etc. Me resulta, cuanto menos, extraño. No soy capaz de ver a través de la bruma, porque cuando empiezas con alguien es la etapa "cocoliso", que diría nuestro amigo Constantino, y ella sigue pensando en hacer planes conmigo a medio plazo. Me resulta extraño, no sé, a lo mejor es un tema generacional, o que ella no quiere cometer fallos con una nueva pareja (su ex novio era un muermo, digamos que, quitando verano, he hecho más viajes con ella yo que los que hizo con su ex novio, y no por la pandemia, que no todo el tiempo había restricciones). O que bueno, ella misma me lo dijo, es difícil encontrar gente con la que cuadrar como ella y yo, y esta clase de planes de conciertos jevis no son para todo el mundo, realmente son bastante nicho.
Está claro que estoy sufriendo un problema claro de gestión de expectativas. Porque aunque supiera una cosa, queda claro que no perdía cierta "pequeña esperanza" que fuese otra.
Y luego, claro está, el miedo que tengo a que todo lo bueno que me ha pasado este año, todos los conciertos, planes, la diversión, se acabe. Porque a ver, una relación distancia, aunque sea de forma no intencional, una amistad, al final haces más planes con tu pareja y aunque sigas con los amigos, saliendo, la gente no se ve lo mismo: tú y yo hablamos mucho, pero al final tú haces planes, viajas, etc, con Cristina. Es lo más normal del mundo y lo asumo con naturalidad por lo general, pero aquí me entra el miedo.
Y aquí llegamos al meollo de la cuestión: me ha pasado algo muy bueno de repente y tengo un miedo atroz a que desaparezca. Y aquí surgen conceptos como síndrome del impostor, inseguridad, decisiones vitales, falta de confianza, sentimientos de soledad, etc, etc, etc. Que de momento creo que salvo lo que indico en el punto 1 (y que si lo racionalizo, creo que no es para tanto), no tengo motivo alguno para echar la culpa a nadie salvo a mí mismo.
Son muchos pensamientos, y muchas cosas que me han venido de repente. Como soy una persona que piensa demasiado, y se traga todo para sí y le cuesta soltarse, me está costando ver la luz. Tengo claro que la amistad perdurará, que los conciertos seguirán, posiblemente caiga algún que otro viaje más, y que muy mal tiene que darse para perder esta amistad. Pero también es cierto que me he dado cuenta que hace unos cuantos meses estaba, en una escala decimal, en un 3/10, y desde que empecé a hacer cosas con esta chica he pasado, digamos, a un 7/10. Y ahora me doy cuenta que un 7/10, siendo buena nota, es mucho menos de lo que quiero y necesito, y que no solo no voy a ser capaz de llegar a un 9, sino que con el tiempo es posible que ese 7 pase a un 5, o lo que es peor, vuelva al 3. Y tampoco sé cómo llegar a ese 9 por otros medios. Y bueno, es posible que todo esto me esté afectando tanto porque es "una amiga", y no "un amigo".
Por qué te cuento esto ahora, así, y por escrito. No he disfrutado Sevilla todo lo que debiera por culpa de todo esto que te he contado. Y eso no es culpa de nadie salvo mía. Esto son cosas que llevo rumiando tiempo, pero estas dos últimas semanas han sido bastante complicadas mentalmente, hasta el punto que, tras la foto que vi en el perfil temporal de wasap, me emparanoié con que me iba a decir que mira, david, me voy a Sevilla con mi novio y paso de ti (sí, este ha sido el nivel en algunos bastantes momentos). Este tema ya lo comentaremos en persona, pero creo que ha sido mejor escribir sobre él primero, así al menos están las ideas principales ordenadas y a ti te da tiempo a preparar el saco de las collejas.
Y termino diciéndote que estoy buscando la forma de gestionar todo esto, porque el martes de esta semana me dio un bajón muscular espectacular tras la paranoia que me dio el finde pasado fruto de la tensión que yo solo acumulé en el cuerpo. Vaya, que me está empezando a afectar físicamente.
Creo que debías saber todo esto, aunque solo sea porque eres mi mejor amigo y necesito contarle mis mierdas a alguien.