Esto que tengo es tan bonito, tan nuevo, que ando obsesionado por ella, por tenerla cerca, que me hable. Si está una hora en el curro sin decirme nada me vuelvo loco. Si pasan dos días sin mensajes, no puedo estar tranquilo.
Quiero estar mucho con ella, hacer miles de planes, no perderla. Pero no debo estar encima suyo. Ella es suya y de nadie más, yo solo soy alguien que pasaba por allí, se quedó, y ahora se va con ella de conciertos.
Once conciertos comprados, otro apalabrado, un festival, tres viajes fuera de la ciudad (y otro apalabrado en función del concierto), y quién sabe qué más. Pero como amigos.
Cualquier cosa que no sea eso no debería estar en mi cabeza. Porque me estoy haciendo daño. Y solo es culpa mía.