El viaje a Granada sigue en pie. Compartimos habitación. Y hemos comprado entrada para otro concierto, antes de volver a trabajar tras las vacaciones
Las señales siguen siendo tan confusas como antes. A veces pienso que me ha fallado, otras que simplemente estaba tan de bajona que no tenía ganas de nada.
Le he dejado mi último borrador, y se ha leído el capítulo del concierto de Ska. "Tú me sorprendes todos los putos días". Le encanta como escribo. Escucho todos los días esos dos minutos de audio.
Pero todo sigue igual. Sigo pensando si proponer algún plan más entre medias, más allá de unas inocuas galletas de vez en cuando. Maldita sea.
Ya todo el mundo sabe la historia de "mi amiga". Y es vecina de uno de mis amigos, el mundo es demasiado pequeño cuando quieres que sea grande. He dicho la verdad: es mi amiga, pero si surge la oportunidad, no diría que no. Para qué mentir.
Mi hermano no ha dicho nada, mi madre solo se ha preocupado por la edad, mis amigos están conformes, aunque a mi mejor amigo habrá que darle algunas explicaciones adicionales. Normal, también te digo.
Me quiero dejar llevar. Y dejar de pensar que lo de Granada al final no va a pasar, que va a ocurrir algo que rompa el plan otra vez.
Déjate llevar.