Saturday, 16 April 2022

lluvia triste

El problema subyacente de todo esto, o al menos uno de ellos, quizá el más importante, es que ando rozando el ecuador de mi vida y nunca he estado con una mujer. Así de sencillo. 

Motivos: la inseguridad innata que tengo, el acoso escolar del que nunca me recuperé, una madre demasiado restrictiva en algunos momentos, haber escogido lo que debía hacer siempre, un complejo bastante fundado de "no dar la talla" y la acumulación de cobardía con el paso de los años y como ya se ha escrito anteriormente, el paso de los años y acomodarme en mi propio hoyo. Y el tiempo que trabajé Tinder, con cero citas pese a probar y probar, que tampoco me hizo ningún bien. Y ahí está mi incapacidad de relacionarme y tratar a las mujeres, que con los años no cesa sino que me bloquea más.

Y el deseo que tengo de compartir mi cama con alguien choca salvajemente con miedo a lo desconocido, a hacerlo mal, a que ella, sea quien sea, se de cuenta y huya por patas. Qué coño hago si me encuentro una mujer en mi cama, dime. No sabría ni cómo empezar.  

Y lo peor de todo es que tengo el miedo que en el casi nulo caso que ella quiera besarme, la cague y recule. Y ese error sí que sería imperdonable para mi mismo, por todo lo que perdería, una nebulosa de última oportunidad. 

Y sí, aquel affaire me lo inventé. Típica gilipollez de machito de la que arrepiento por ser tan impropia de mí. 

Escribo todo esto desde el móvil a través de blogger. Deseo lanzar el teléfono y romperlo. Y rompeme a mí mismo después.