Desde el viernes no me ha respondido (a las 14 horas). No significa nada. No hay nada. Piensa en la caída, y el daño que te vas a hacer tú solo. A cambio de nada, y sin que nadie más tenga la culpa.
Hechos objetivos:
- Yo fui quien le dijo que me llamase, y no lo hice pensando en ningún momento “qué podría pasar después”.
- Yo fui el que la propuso tomar unas cervezas. Ella me propuso ir de conciertos.
- El día que quedamos no vi ni un indicio (aun que no es que yo sea la persona que mejor sepa cómo funciona esto).
- Me ha dado las gracias repetidas veces de muchas formas. Y me ha dicho de forma expresa, y muy clara, “Te Quiero Mucho, Dei”, por todo lo que he hecho por ella. También me ha dicho que gracias a mí no sigue en su casa de Alcalá llorando por esto y que ha mirado hacia adelante.
- Hasta el momento siempre me ha llamado AMIGO.
Todo lo que se salga de aquí, no forma parte de los hechos sino son sentimientos y percepciones personales, sin base real. Mis nervios han venido por lo rápido que ha sido todo, y también las conversaciones que se han multiplicado desde aquel viernes de marzo. Y porque estoy en un momento vital en la que no tengo nada en lo que agarrarme.
¿Ves? Al final respondió