Hablo con ella todos o casi todos los días. Los pocos días que no hablo con ella son algunos sábados que se desconecta del mundo unas cuantas horas.
En mi cabeza hago planes mentales con ella, pensando en imposibles. Sigo pensando que puede ser real, pero no. Sé que no, tengo que meterme en la cabeza que no es nada de nada, que no puedo pensar que ella busca algo más. No debo pensar en eso. NO DEBO PENSAR EN ESO.
Cambia tu forma de verlo, tranquilízate. Deja de tenerla en la cabeza, de inventarte planes que sabes que aceptará. Déjate llevar y disfruta el día que pasarás con ella, dentro de nueve días. Déjate llevar por las cervezas, por los chistes, por los comentarios, por la música. Y disfruta de ello, sin plantearte siquiera, ni por un solo segundo, que vaya a salir ese domingo con algo que no tienes hoy y que nunca has tenido. Y que lo más probable es que, pase lo que pase, la acabes cagando.
Disfruta el momento. Es lo que tienes que hacer. Déjate llevar. Y vive. Simplemente, vive lo que nunca has vivido, lo que jamás te has atrevido a vivir. Hazlo por ti mismo, es lo que necesitas. No lo que te mereces, solo lo que necesitas. Hacer cosas diferentes con otras personas.
Y desbocar a la chiquilla. Eso lo estás haciendo fenomenal.